lunes, 10 de diciembre de 2012

Promoción Maristas 1972 - 2012, 40 Años de Vida y Logros

Dedicatoria

El 26 de Abril pasado recibí un sucinto email de Héctor Villena compartiendo una inquietud que quería desarrollar para recordar y celebrar los 40 Años de nuestra promoción.  Me pedía algunas líneas en las que le facilitara ayuda poética, lírica, creativa, simbólica y de toda la sinonimia que se me pudiese ocurrir; para adosarla a la conmemoración que Héctor estaba preparando.  "Mándame unas cuantas líneas e ideas para esta generación -no perdida- sino re-encontrada…" me dijo cándidamente en su email, para "una generación de incisivos al viento y con destino provisorio como los agitados años 70’".

Aquí fué donde me entró el pánico: las palabras: poética, lírica, creativa, simbólica no son simples palabras, sino acabados conceptos de una riqueza inmensurable.  "Yo no soy nada de eso" – me dije a mí mismo y me quedé pensando en las palabras de Héctor...   

Después de unos dubitativos y profundos instantes decidí que este evento necesitaba de estos conceptos, y aunque sin tener las cualidades necesarias para describir las emociones de tan magno evento; pero como soy loco, me decidí a abordar el papel, y también porque ya mi pluma estaba inquieta por salirse de un tintero sin sombras.

Y entonces escribí.  Escribí untando mi pluma en mis memorias garrapateándolas sobre una límpida y blanca hoja de papel, límpida y clara como las vidas nuestras de aquellos días.   Gracias Héctor por despertar mi inspiración y mis deseos.  A nombre de Héctor Villena y mío, les dedicamos este escrito con indeleble cariño a nuestros Maristas del '72.

Promoción Maristas 1972 - 2012, 40 Años de Vida y Logros

El día 22 de Marzo de 1972 comenzaban otra vez las clases en el Instituto Alonso de Ercilla de los Hermanos Maristas en Santiago de Chile, en una mañana clara y soleada, llena de encuentros y abrazos.  Una marea incontenible de sonrisas inundaba las aún frías baldosas verdes del patio que nos recibía con nostalgia una vez más, por última vez...

A los profesores y a los Hermanos les faltaban manos para saludar al gentío que les rodeaba, y los alumnos nuevos miraban alrededor con desconcierto y timidez, pero los Maristas son tan cariñosos, que nadie se sentía excluído o extraño en esta gran Casa de Enseñanza.

La campana que llamaba al orden estaba silente, respetando este coloquio de reencuentro.   En ese momento ninguno de nosotros nos imaginábamos lo sacudido que ese año sería, ni los acontecimientos que éste año nos reservaba en su cubil sin fondo; resonantes hechos que cambiarían los destinos y el futuro; no solo del país, pero también el albur de nuestras desenredadas, despreocupadas y promisorias vidas.

Pero cada uno de nosotros, los indelebles caudillos de nuestra Promoción del año de 1972, llegamos a este día inicial de clases que sería nuestro último año, uno a uno, poco a poco, inconscientemente y a lo largo de muchos años, para  finalmente darnos cita con el destino en este minúsculo, pero tan importante punto del planeta, en donde la historia nos escribió en sus anales con letras y estandartes de oro.  Durante este pingüe año, nos amalgamamos para siempre en una mentalidad; en un ente singular, magnífico y creador, en una colectividad humana de hombres excepcionales, y que en ese día final; lejano ya, el día de nuestra graduación en el colegio Marista de Don Alonso de Ercilla y Zúñiga, nos precipitamos con gran ilusión a la vida sin olvidar quienes éramos, ni como éramos.  

¿Han pasado ya?, ¡y no sé cómo!, 40 años desde ese magnífico y feliz día, ese día que fué meta, y que fué partida.  Recuerdo que fuimos juntándonos de a poco desde el Kinder, gota a gota, como las gotas de las lluvias de la Primavera que caen limpias y brillantes desde el éter sobre la escarpada y abrupta ladera de una gran montaña, nos juntamos poco a poco como el polvo de las estrellas se acumula en esos inmortales sueños nuestros.  Estas partículas entonces se comenzaron a unir a otras que llegaban; y lentamente comenzamos a unirnos y a desplazarnos imperceptiblemente al principio, bajo el amable y amante ojo vigilante de los abnegados Hermanos Maristas, formando el origen de un pequeño y frágil manantial que intentaba viajar hacia el lugar desconocido que nos  esperaba allá abajo, en el gran valle de la vida.

Durante nuestra jornada por las aulas, nos fuimos puliendo paulatinamente a medida de que  estrellábamos nuestras rudas e inacabadas aristas en contra de aquellos libros y textos de estudio, mientras que nuestros profesores y nuestros magnos educadores nos pulían magistralmente con dedicado amor y firmeza esas aún afiladas esquinas de nuestras salvajes  pero inocentes y precoces naturalezas; y así, poco a poco, día tras día y con paciencia infinita, ellos lijaron nuestras asperezas y alteraron nuestras alocadas direcciones, y nos moldearon con el mismo cariño con que se moldea la arcilla de Pomaire, y agrandaron nuestro tamaño de hombres, y no descansaron hasta que nos pusieron en el umbral de nuestros futuros, en la plataforma de nuestros sueños, desde donde cada uno de nosotros comenzó a inventar la heroicidad y la tenacidad con que ahora vivimos nuestras vidas.  Y somos fuertes porque no nos hemos olvidado de que un día fuimos débiles, y porque nunca abdicamos nuestra iniciativa.

Y los Hermanos Maristas, ¿quiénes eran estos hombres tan extraordinarios?  ¿De dónde venían?  ¿De qué estaban hechos?  ¿Qué les inspiraba?  ¿Qué alimentaba sus corazones incansables?  ¿Qué magnífica luz alumbraba sus estupendos caminos?  ¿Y de qué estaban hechas sus deleitosas almas?

Españoles no eran porque los españoles de España no eran así, nunca lo fueron; estos hombres eran españoles de Chile, extraterrestres que nos trajeron una nueva misión y una más amplia visión, un nuevo enfoque cosmológico, una inmaculada educación, y más que nada, una inédita esperanza y un nuevo nivel de calidad humana.  Cada uno de ellos junto a nuestros profesores, nos impactaron de diferentes maneras, nos regalaron esos pedacitos de naturaleza tan propia de ellos en pequeñas pero apasionadas porciones, contribuyendo así a construír la base de los hombres que somos hoy; palabra por palabra, lección por lección, y que con esto nos ayudaron a zafarnos de aquel pequeño marco de "proyectos de hombre" que éramos antes de que comenzásemos a crecer y nos colocaron encima de un sólido pedestal, construído pacientemente y con la puntual dedicación y desenfrenada entrega con las que sólo sus santas y dedicadas manos podían hacerlo.

Las curtidas huestes de nuestra promoción compartió una historia única solo para nosotros, conllevamos una semblanza humana y espiritual común, una trayectoria continua tejida con amistad y compasión, y todos nosotros crecimos aferrados a una ideología comulgante y cotidiana.  Hoy compartimos las abundantes memorias y los locos desafíos de nuestras jóvenes vidas, esas decisivas risas y esos contenidos llantos, y más de una vez nos costó vivir, pero nunca nos perdimos ni nos extraviamos, y aunque a veces erramos por duros senderos, y nos desconcertamos en oscuras noches, y hasta aguantamos viviendo a todo poder esos días secos de felicidad, e incluso cuando pisamos dolorosos caminos sin el calzado apropiado, jamás nos rendimos; y la vida puede ensañarse con nosotros y herirnos profundamente, pero nosotros no sangramos y cuando lloramos lo hacemos sin llanto, porque un invencible Marista como los de nuestra Promoción '72, ¡nunca se rinde!

Quizá ahora ya no miremos juntos hacia el futuro que soñábamos, y quizá a algunos de nosotros ya no les queden quimeras que perseguir; y quizá porque ahora tampoco compartimos los días difíciles que Santiago nos solía obsequiar en aquellos inquietos y asustados años, o quizá sea porque ahora nos sentimos con menos energía, pero aunque hayamos desacelerado un poco nuestras vidas, no hemos bajado la velocidad de nuestros sueños, ni la intensidad con que deseamos, ni las ganas de vivir con que lo hicimos antaño; y seguimos caminando sobre el agua, y continuamos siendo invaluables para los valores que servimos, y no hay pilares más sólidos que nuestras vidas, y aún nos cuelga indeleble ese escapulario de enseñanzas que nos inculcaron Marcelino y sus santos Cruzados; y a la postre, no habrá huella más profunda que la que nosotros hayamos dejado.

- ¡Chitas la payasá!  ¿Quién será este viejo barbudo que me mira?  ¿Será que lo conozco?  ...uhmm, debe ser uno que me conoce...
- ¡Puchacay!  ¿Vos soy el Loco?
- ¡Sí p'o!
- ¡No gueí!
- ¡No p'o!
- ¡Hola loquitooo!  ¡No hay cambia'o n'a p'o!  ¡Yo soy Cifuentes!
- ¿El del 4° "B"?
- ¡Sí p'o!
- ¡Flaquitoooo!  ¿Y como est'ay?
- ¡Bien p'o!  ¿Y tú?
- ¡Bien también p'o!
- ¡Qué güeeeno!
- ¡Claro p'o, y que cont'ay?
- N'a p'o, ¿Y tú?
- N'a tampoco
- Ahaa...
- Sí p'o...
- Qué güeeeno...

Espero que en realidad tengamos más que contarnos en este histórico reencuentro, pero ¿cómo relatarnos los últimos 40 años?  ¿Qué podremos decir para resumir una exuberante vida en un breve encuentro?  ¿Qué emociones deberían salir primero de nuestros corazones?  ¿Importará que ahora estemos pelados y guatones?  ¿O de que hayamos alcanzado nuestros sueños o nó?  Creo que no...  Creo que nada de esto importa porque lo que creo que importa es nuestro reencuentro, revivir y redescubrir esas caras ocultas entre la madura vejez, volver a sentir el preciado tesoro de esa tibieza Marista que poseen esas cálidas manos que estrecharemos una vez más, y disfrutar estos efímeros momentos que se aferrarán a nuestras vidas hasta el día que éstas se apaguen con el más grande suspiro que jamás hayamos exhalado.

Estas cosas nos pasan ahora que estamos más gastados, porque la edad empujada por el paso del tiempo nos ha erosionado esas duras capas que cubrían nuestros corazones, almas y espíritus, las han debilitado, ajado, y las han hecho vulnerables y quebradizas, y entonces han podido aflorar de aquella alcuza de esencias que teníamos ocultas bajo la piel de la juventud y de la impetuosidad; han aflorado tal como lo hace un pollito de su cascarón; y esas cosas que han aflorado ahora tienen un lugar preponderante un nuestras relaciones, como por ejemplo: la ternura. 

Es por eso que ahora ansiamos estos reencuentros.  Ya las diferencias y los rencores; la mayoría de ellos al menos, han tomado un lugar secundario en nuestras vidas, y ahora podemos mirar a nuestros viejos camaradas con ojos sin tapujos; con amistad, y con esta nueva habilidad que ahora llevamos en nuestros corazones a la que llamamos ternura, en otras palabras, de la forma en que nos mirábamos lo unos a los otros en aquel patio de verdes baldosas aquel día que se quedó enredado para siempre en 1972.  Ahora con este nuevo ingrediente, les podemos echar un vistazo a aquellos viejos aliados con los mismos sentimientos y cariño con que una vez nos  miramos en aquel viejo edificio del Alonso de Ercilla que se vestía silencioso de un cansado amarillo.   La ternura no nos hace "blandos", sino espléndidamente magnánimos.

Espero que este enaltecedor reencuentro nuestro nos concurra un espacio para dialogar, para desarrollar y compartir ideas, para intercambiar experiencias y momentos felices; para mostrarnos fotos de nuestras familias, para hablar de nuestras quimeras, de nuestros quehaceres cotidianos, o simplemente para darnos un sincero y firme apretón de manos; sincero como las amistades que forjamos en ese patio de baldosas verdes, y firme como nuestra resolución de vivir, cosas que fraguamos y urdimos en aquellos lejanos años; quizá los años más importantes y más relevantes de nuestras vidas.  También espero que este reencuentro de Titanes Maristas les inspire para que vuelvan con renovada energía y dedicación a vuestras familias, y a vuestros lugares de trabajo; y también espero que les abramos las generosas puertas de nuestros corazones a nuestros viejos camaradas, con el amor y la generosidad con que nuestros Hermanos Maristas nos las abrieron a nosotros un día allá atrás en el pasado, una acción tan simple y tan llena de devoción, que marcó profundamente desde ese día del pasado, nuestros días del presente.

Somos quiénes somos mi queridísima Promoción del 1972, y somos más grandes aún que el paso del tiempo, más poderosos que los pensamientos buenos, y seguimos más resistentes que el pellejo de una mula porfiada; y en gran parte creo que es debido a ese temprano, frágil y vigoroso enlace en nuestras inquietas, tempranas y enriquecedoras vidas Maristas, valores que se han inmortalizado en nosotros, y que después de 40 estoicos años se seguirán perpetuando más allá del término del tiempo.

Hoy que el destino se ha dado maña para juntarnos una vez más aquí, quiero hacer un sentido brindis por nosotros los sobrevivientes; por aquellos audaces camaradas que han debido de partir en pos de los más altos sueños del alma; y por los que aún perseveramos en esta larga jornada de vivir; para que guardemos y atesoremos la memoria de este singular y eterno momento para siempre en nuestros invencibles corazones.

¡Salud y Larga Vida Promoción '72!


El Loco

sábado, 1 de diciembre de 2012

Calihue

Calihue (Mapudungún: lugar solitario)

No hace mucho que apareció un reportaje en el periódico Norteamericano "The Washington Post" el que hace una reseña acerca de un par de pueblos abandonados en el norte de Chile.  Esta crónica no es ni completa ni precisa, carece de seriedad, y está plagada de fútil ignorancia propia de una pseudo-periodista nacida en Zagreb, Croacia, y la que se llama a sí misma "Escritora y Viajera".  El autodenominado título de "Escritora" con que caprichosa y arbitrariamente se inviste Anja Mutic le queda desmedidamente grande, y lo de "viajera"; ¿quién lo sabe?

Partes de su gacetilla rayan en lo insolente debido a que está en firme posesión de un nalgudo y augusto oscurantismo intelectual idiosincrásico francamente penoso.  Quizá su pancartilla sea adecuada para aquellos de ligero discernimiento y una tremenda falta de cultura distintiva, porque para los mejor informados no lo es.  Lo único de nómada que tiene esta comedianta sin estilo es su enano conocimiento itinerante y su achatada educación divagante.  Esta hembra es muy pobre de conocimiento, y que quede claro que los pobres de conocimiento no son aquellos que tienen poco; sino que aquellos como ésta que necesitan mucho.   

Entre las voces indígenas de la toponimia chilena está la palabra Pisagua.  El gran legado de nombres asignados a lugares, gestas, entidades, cosas, objetos, costumbres e historia que nos legaron nuestros antepasados, están basados en coherentes lenguas pretéritas sin alfabeto fonético que datan de más de 10.000 años de antigüedad y que no sólo engolfan el  territorio de Chile, sino que también a la mayoría de la rica y extensa toponimia lingüística sudamericana; por rudimentarias que estas lenguas-dialecto hayan podido ser.

En muchos casos hay palabras y expresiones de dialéctica compuesta y de morfología integrada, como por ejemplo la palabra: "Pisiyaku".   Esta palabra mítica andina de la región del Qollasuyu, que es la región de los estados Aymarás ubicados en el sur del Perú, Bolivia, Chile y Argentina;  combina dos palabras: "pisi" del quechua que significa "poco"; y la palabra "yaku", del Quechua también que significa agua; palabra que más tarde se cohercionó en la palabra "Pisagua".  Los culpables de esto fueron la mayoría de los colonizadores y conquistadores españoles que empujados por el escaso y atrasado intelecto de la época y arrastrados por su urgente falta de civilidad; encabezaron la consciente y sistemática destrucción de la identidad, discernimiento científico, tradiciones, cosmovisión humana, historia, costumbres locales, disposición organizacional, peculio económico,  ritos religiosos Andinos, y el respeto por idiosincrasias más avanzadas que las de ellos, y como resultado; queda la voz Pisagua, que en realidad significa “poca agua”.  Pisagua es también un arcaico pero acreditado lenguaje del Perú, conocido también como "Pisabo" o "Pisahua".

Ella, esta "turista-cuentista" -que bajo el mismo mecanismo de su despojada y ayunada onomástica filológica, estas palabras se podrían fusionar como: "turicuenta".  Por ende y etimológico contexto, esta turicuenta en la grandiosidad perdurable de su ignorancia e insensibilidad cultural, pretende explicar un vocablo surcado de quizá más de 10.000 años de ejercicio y culturización labrada, con una neolengua que es un subgrupo de dialectos germánicos occidentales que comprenden el Alemán, el Yiddish, el Bajo Alemán, el Neerlandés, el Afrikáansy y el Frisón; propulsores iniciales del protoinglés, una lengua de alfabeto fonético de aproximadamente unos escasos y diletantes 1.500 años de antigüedad.

Entonces esta liviana turicuenta "traduce" la palabra Pisagua como "piss" (palabrota que significa meado en Inglés) y "agua", desgajada del Castellano; lengua a la que también liviana e ignorantemente llama "Español".  Lo peor de todo, es que califica para que un periódico de este rango la publique sin un mínimo o informal examen de verificación cultural.  Eso prueba una vez más que no importa la calidad y el estatus del periódico, a la postre la mayoría de ellos termina siendo un mefítico vasallo del inodoro.  ¿Qué cosas, no?

Bajo ninguna consideración o calificación por generosa que ésta sea; yo soy un escritor.   Pat'e'perro(1) tal vez, pero no un escritor.  No señor, ni sobrio ni borracho, yo no soy un escritor.  Por lo tanto estoy fehaciente e incuestionablemente calificado competentemente para emitir esta examinada opinión; porque sin duda puedo oler y recoger el rastro de un mamarracho y un zascandil, donde sea que vislumbre a un fementido legañil, a un fallido Chamán, y a un desacertado charlatán. 

(1) "Patiperro" o "pateperro" es una expresión de imbuído coloquialismo chileno que significa andador, andariego, andarín, callejero, errabundo, trotamundos; alguien my aficionado a pasear y a viajar.  Yo nací caminando y no voy a parar, porque al igual que  ustedes, tengo un boleto de ida aún sin cobrar.

Hay una "Ciencia de la Humanidad" que tiene sus orígenes en la humanidad misma del Hombre, en las ciencias naturales y en las ciencias sociales.  La esencia de esta ciencia ha sido, desde su nacimiento y tradición, una comparación transcultural de la cual su relativismo pedagógico se ha convertido en el cánon de su área de investigación.  El nombre de esta ciencia es: "Antropología Social".  Esta disciplina comprende a la Antropología Cultural, la Antropología Física, la Antropología Arqueológica, y la Antropología Lingüística.  El estar al menos ligeramente informado de esto antes de abrir la boca, es un elemento básico para calificar como Homo Sapiens y permitirnos el deponer el altercado que aparentemente algunos de nosotros continuamos teniendo con el básico concepto de "caminar erecto".  Tal vez esta mujercita debiera instruírse un poco antes de desparramar deyecciones residuales sobre el papel, propias de un intelecto innoble y servil.  ¡Pobrecita!, quizá ella no sepa lo que muchos debieran de saber, que para hablar; hay que saber.

Este libelo de radical mal gusto me llamó especialmente la atención porque yo estaba preparando –créanlo o nó- un escrito acerca de la mina de nitrato de potasio "Santa Laura", al interior de Iquique; y casualmente el pueblo de Humberstone nombrado en el circense panfletillo de esta desorientada mujercilla; está ubicado en la misma región.  Debido a esta pestilente regurgitación periodística amarilla irresponsable e ignorante, he decidido publicar mis más simples y verdes pensamientos acerca de Santa Laura, más temprano de lo que tenía planeado.

Epigrama

En el año de 1872, la Empresa de Extracción de Nitrato Guillermo Wendell fundó las obras salitreras de Santa Laura, mientras que en el mismo año, James Thomas Humberstone fundó la compañía "Empresa de Nitratos del Perú", y con ésta, estableciendo las obras excavadoras de "La Palma".  Ambos complejos –Santa Laura y La Palma- crecieron vertiginosamente convirtiéndose en pintorescos poblados, donde Santa Laura servía de cobijo para más de 200 acérrimos y curtidos trabajadores y sus familias.  Estos pueblitos se caracterizaban por sus hermosas construcciones al estilo arquitectónico inglés.   Después de un tiempo, ambas faenas fueron abandonadas en 1960 mucho después de que la Primera Guerra Mundial (1914-1918) pusiera fin a la dominación chilena de la industria.  Una de las varias razones para esto fué que Alemania se vió obligada a desarrollar sus propios nitratos de amoníaco sintético en forma masiva, y con ello la necesidad de formar pueblos de trabajadores para sustentar esta gargantúa empresa, asegurando así la mano de obra necesaria para su producción.

Mientras que las obras de La Palma se convirtieron en una de las extractoras de salitre más grandes de toda la región; Santa Laura se quedó rezagada porque su producción era baja y no podía competir con La Palma para abastecer a compradores de grandes cantidades.  Más tarde, Santa Laura fué adquirida por la Compañía de Nitrato Tamarugal en el año 1902.  En 1913, la productora de nitrato Santa Laura se vió forzada a detener su producción hasta que introdujo el proceso de extracción de vástagos (Shanks), una tecnología de lixiviación en cachuchos, la que aumentó su productividad y la puso en un nivel más competitivo.  Sin embargo el modelo económico se desmoronó durante los arduos años de la gran depresión de 1929, y en el caso específico de Santa Laura, también debido al brillante desarrollo del amoníaco sintético; un perfeccionamiento de los alemanes Fritz Haber y Carl Bosch, lo que conllevó a la industria del nitrato -una fuente natural de nitrógeno- a la fabricación y producción industrial de fertilizantes.

El pueblito de Santa Laura

Este pequeño pueblito extraviado en la historia está situado a 48 kilómetros de la ciudad de Iquique, en la región de Tarapacá al norte de Chile, comarca a la que los Chinchorros, los indígenas que poblaban todo aquel territorio llamaban su tierra.  Hubo otras obras salitreras y "centros de nitrato" las que incluyen varios pueblitos erigidos por necesidad, y he tenido la infinita fortuna de conocer a algunos de éstos y de caminar con mi invasora y capitana pisada sus desaparecidas calzadas, otrora llenas de vida, esperanza y sudor.  Estas eternales ciudades que aún respiran el aroma de las secas arenas y se ventilan con los inflamados y quemantes vientos de Atacama cuentan entre ellas a Aguas Santas, Chacabuco, Puelma, María Elena, Pedro de Valdivia, y la que guardo codiciosamente en mi corazón: Mamiña (ella es un cuento para otro momento).  Hay muchas otras olvidadas poblaciones lastimosamente diseminadas en esas secas tierras que la historia bordó con sangre y arena, pero éstas pequeñas joyas son las que yo personalmente conozco.

Santa Laura no es un "pueblo fantasma".  ¡No señor!  "Pueblo fantasma" es un concepto y una insinuación nacida de ignorantes supersticiones producto de sectas mentales pobres y de conjeturas ignorantes explotadas por Hollywood y otras plumas sueltas y promiscuas  que no tienen ninguna apostasía con la realidad.  Para que un pueblo sea "fantasma", en él tienen que vivir fantasmas.  Si llamásemos "fantasmas" a todos aquellos lugares donde actualmente frecuentan los fantasmas, entonces tendríamos que llamar "fantasmas" a todos aquellos sectores dondequiera que se convulsionan los políticos.   Santa Laura no es un pueblo fantasma, ni fantasmas viven en él.  Santa Laura es un digno pueblo que ha sido ignominiosamente tragado por la inmensidad inconsciente del lascivo proceder humano y de sus estultos sistemas de egoísta economía.  ¿Hay políticos que la visitan?  Quizá, pero cualquier ciudad que se respete tiene sus fantasmas ambulantes.

Cuando Santa Laura vivía refulgente, era un centro bullente de una actividad frenética e imparable; tanto así, que la industria de aquella región se convirtió en la explotación industrial más rentable del planeta.  La industria del nitrato y del salitre, a partir de la década de 1860 y por más de 50 años fué la industria más lucrativa y fructuosa del mundo poblado.  Más de 200 explotadoras retoñaron en el norte de Chile para usufructuar de los nuevos yacimientos descubiertos, y procesar el enorme caudal de esa riqueza adormilada.  El norte de Chile se transformó avivadamente en un torbellino de actividad delirante y furiosa, transmutándose desde vacante a fecundo; y este punto del globo se convirtió en el más importante y notable proveedor de salitre natural en el mundo.  Y Santa Laura; en medio de ello.

Tal como la fugaz y perecedera pero embriagante y cegadora promesa de la fiebre del oro, la riqueza del salitre tentó con sus alucinaciones y vapores de riqueza soliviantándoles la voluntad a centenas de ingenuos trabajadores que trascendían la región, y que acudieron a estas calderas sin techo persiguiendo la quimera de la fortuna.  Las apasionadas y enardecedoras arenas de este gran anfiteatro de un tórrido e imperdonable sol se convirtió despachadamente en las moradas improvisadas de miles de obreros y sus familias, quienes abortaron la germinación de incontables caseríos espontáneamente erigidos en torno a las salitreras.  La vida era dura, pocas flores prosperan en el candente y abrasador yunque del Pillán(2) Antü y su esposa Wangulén.  Pero esos pampinos estaban acostumbrados al calor porque ellos no sólo vivían bajo los secos lengüetazos del ardiente astro, pero que también trabajaban entre los "serpentines" de las minas padeciendo sus 50 demoníacos grados de temperatura sin flaquear ni transpirar sangre, para completar sumisamente y sin tropezar la alta cuota diaria de salitre que les imponía la insensible administración.

(2)  Del Mapudungún, Pillán significa Espíritu, Antü  es Sol, y Wangulén, Estrella.

No hay registros confiables o disponibles que hagan referencia a esa época para hacer una afirmación acertada acerca de la densidad de población en la zona, pero se calcula estimativamente que entre los años 1939 al 1942 y en su momento de mayor apogeo industrial mezclado entre los ecos de la Segunda Guerra Mundial, hubo unas 3.500 a 4.000 personas viviendo en una ringlera de pueblos y campamentos alrededor de estos centros de febril producción.  Estas tenaces colectividades eran en su mayoría de una profunda rizoma pampina que en otra época conoció sin pedirlo (1879-1883), la pólvora, las balas, y los continuos toques a degüello proferidos por algún desconocido ordenanza quizá de uno de aquellos que cabalgaban con el Séptimo de Línea montando sus negros y lustrosos caballos y arremetiendo con sus Cargas del Infierno; gratuitos obsequios de una guerra nacida en el averno.  Estos fueron los tiempos en que el mentado "Corvo" que les servía para pelar los alambres de la dinamita usada en las excavaciones, se comenzó a utilizar como arma de combate, terminando como parte del pertrecho bélico de la soldadesca del ejército Chileno.     

La cultura pampeana (o pampina) traspasa una etapa zafral que se inicia en la Prehistoria, y que transita por la época pre-araucana de trashumantes cazadores y recolectores, hasta las herencias culturales más colindantes con nuestro tiempo que corresponden a la pampa araucanizada, ésta; la coronación de un largo y lento proceso de transculturación de la que su conformación se manifestó claramente hacia fines del siglo XVIII, y que hasta hoy, ha franqueado incesantemente las centurias como lo hace hoy el deleitoso mate.  En la hoy abandonada Santa Laura, todavía se pueden encontrar los desteñidos vestigios de su época de plétora como su oficina ubicada en las cercanías y que llegó a albergar unas 450 familias de mineros, la desusada maquinaria de Redox, y un destartalado convoy ferrocarrilero de transporte minero que se utilizaba para acarrear el blanco y valioso serrín los escasos 47 kilómetros restantes desde Santa Laura, hasta Iquique, la escotilla Oeste del mundo civilizado.

Hoy por hoy ya no se puede caminar descuidadamente por aquellas hermosas y solitarias explanadas que rodean estos pueblitos tan secos y tan pampinos, porque las fauces de la muerte acechan ocultas entre las voraces quijadas de las innúmeras minas olvidadas que yacen esparcidas ciegamente en el lugar, durmiendo un sueño despierto y desvelado para poder atrapar, de un tarascón violento hecho de fuego y azar, al peregrino sonámbulo ése que si pisa mal, no volverá a despertar. 

El Cementerio

Estoy seguro de que Santa Laura tenía un cementerio, o algo que se le asemejase.  Tiene que serlo a pesar de que nadie hable de ello.  Santa Laura tenía una superficie de casi 2 kilómetros cuadrados de yacimientos salitreros en el que trabajaban un linaje de hombres fuertes y sufridos, cuyos espíritus descansan perdidos en algún socavón del desierto, en algún féretro callado, en alguna tumba de arena, en alguna necrópolis olvidada... pero todos ellos se murieron, y se tomaron turnos para hacerlo, porque con lo único que pudieron contar en vida, fué la muerte, y ya no recelan de ella, porque sólo los vivos le temen a la muerte; y el que vive apurado muere apurado, y el que muere apurado, muere atrasado.

Nota:

En 1883 en Chile se produjo finalmente la secularización de los cementerios producto de los esfuerzos borbónicos que se venían arrastrando desde principios del siglo XVIII.  El viejo cuento de la pelea por el poder entre la iglesia y los monarcas revivieron los intentos de las autoridades Españolas (La Casa de Bourbon de Francia) para regular el absurdo, extenso, y esclavizante poder social de la iglesia.  Con este nuevo decreto -las Leyes Laicas- los Borbones aprobaron una legislación que regulaba los velorios, los funerales y los entierros en las propiedades de las iglesias, disminuyéndoles el negocio a los curas.  Recuerde que los Reyes Borbones primero gobernaron Navarra y Francia en el siglo XVI; y además durante el siglo XVIII los miembros de la dinastía Bourbon de Francia también ocupaban tronos en España, Nápoles, Sicilia y Parma.

Los Borbones apelaban a que la insuficiente ventilación, la falta de luz y el reducido tamaño de la mayoría de los templos religiosos transformaban a estos recintos en activos focos de infección (¿acaso no lo han sido siempre?) lo que era un constante peligro para la salud pública y la higiene en general. No era raro que los feligreses muriesen de enfermedades pulmonares y otras infecciones afines después de haber estado inhalando un aire insalubre cargado de inmoladoras infecciones las que no se podían eliminar ni disimular por más incienso que los curas quemasen.  España ejercitó su poderoso músculo internacional en el Reino de Chile a través de su Primer Marqués de Osorno y Virrey del Perú mientras que éste servía como Gobernador Real de Chile, el pequeñín irlandés don Ambrosio Bernardo O'Higgins, quien encabezó los esfuerzos para cumplir con el mandato real de efectuar los entierros fuera de la propiedad de las  iglesias. 

¿Y dónde estará el cementerio de Santa Laura?  Oficialmente no existe ninguno del que yo haya podido averiguar, y no conozco a ninguna persona que lo sepa.  Sé que en esta pesquisa no tendré mucha suerte, porque a nadie le gusta hablar de la muerte.  Quizá nunca lo tuvo.  Quizá los muertos de Santa Laura yacen en terreno forastero, cubiertos de tierra ajena y borrados por el viento.  Quizá se hayan ido a visitar a los Chinchorros y a sus momias secas, o todavía sus persistentes espíritus estén deambulando en sus ajadas casas de murallas huecas. 

Invadí con mis forasteras pisadas las heredades de un pequeño cementerio en las cercanías de Santa Laura.  Parecía más un cementerio general en donde se daban cita los muertos cuerpos que llegaron desde varias cercanías.  Estaba seco, solo, y abandonado como el clamor del pobre.  No había flores en las tumbas porque el desierto ha sido siempre estéril de ellas, pero aún perduraban aferradas a sus nichos unas coronas mortuarias tejidas con secas flores hechas de papel.  Y también se podía ver la discriminación social que persigue al pobre incluso después de su muerte.  Se podían ver unos acomodados sepulcros de cemento y unas tumbas notorias por sus acabados crucifijos y póstumas efigies que identificaban a un administrador, a un oficial, o a un supervisor; pero en las numerosas hornacinas de los pobres, apenas se distinguían unas carcomidas cruces fabricadas con madera de desecho, y tristemente; algunos de los nichos no tenían ni una marca que denotara que allí yacía un digno ser humano.

¡Fútbol!

Algunos de estos hombres caídos habían sido futbolistas en sus días mozos, y muchos habían integrado el fiero e imperecedero equipo de fútbol "Santa Laura".  El equipo de fútbol de la salitrera Santa Laura llegó a ser uno de los más fieros y renombrados de la época.   No había otro equipo que pudiera con él, y contrincante que se le oponía, caía víctima inevitable del poderío y soberanía de sus pampinos jugadores.  Estos equipos eran pobres, la mayoría de sus paupérrimos integrantes jugaban descalzos, sin camisetas ni pantaloncillos apropiados; pero jugaban estos partidos como si sus vidas dependieran de una victoria final. 

Una vez al año y para el campeonato de fútbol regional, los administradores de la salitrera les proveían a los jugadores de su equipo con uniformes, e incluso con zapatos de fútbol.  Estos gladiadores de las arenas que acostumbrados a vencer descalzos ahora se encontraban en posesión y pezuñescamente armados de botines futbolísticos reales, y con esto, multiplicaban su poderío pateador, y sus firmes plantas desbarataban a cualquier equipo adversario.   No había mucho que hacer durante los Domingos en Santa Laura y su eterno desierto de caliente aliento, así que todos los hombres asistían a un estadio de campaña a ver los partidos; y como siempre, acompañados de sus sufridas y heroicas mujeres.

Farewell

Duerme tranquila Santa Laura que llegó la hora, y no me gusta decirte adiós porque tu adiós no maquilló un hasta pronto, no disimuló un quizá, y tu partida fué final.  Soy un hombre afortunado porque me es difícil decirte adiós, porque la historia de la vida, no importa cuán larga ésta sea, a la hora de partir es más veloz que un parpadeo.  Vete a dormir en paz Santa Laura, tu trabajo está ya hecho y no tienes que esperar.  No estaré triste porque lo que no he perdido de tí, lo he adquirido para siempre, y no se podrá borrar.  Y cada día que pasa y muere en ese seco horizonte que oculta disimuladamente el seguro Mar de Chile en su desértico rebozo de arenas y montañas; me traerá tu vehemente fulgor de antaño el que aún podré vislumbrar en el fondo oscuro de mis drenadas pupilas cada vez que mire al negro cielo desde este lugar tan lejano. 

Pero con la lágrima que derramo por tí también esbozo disimulada una férvida sonrisa cuando pienso que llamamos a los territorios en que yaces y a las gentes que los habitaron antaño, "civilizaciones primitivas".  Miro a mi alrededor en el mundo en que vivo hoy, y después de ver lo que veo me cuestiono: ¿quiénes son realmente las gentes primitivas?  ¿Es quizá simplemente que yo esté viviendo en la Era Moderna del Primitivismo?  Muchas veces parece ser...  muchas veces...
 
Aprendí de tí Santa Laura, que alcanzar lo imposible solo toma un poquito más de tiempo.  Farewell Santa Laura.


El Loco

domingo, 18 de noviembre de 2012

Letter to the Editor of The Washington Post


Dear Editor,

Not long ago (10/28/2012) a story appeared in the "Travel" section of "The Washington Post" ludicrously named "The ghost towns of northern Chile", which gives half truth accounts of a couple of villages abandoned in the North of that country.  This chronicle is neither complete nor accurate, lacks seriousness, respect, and is littered with futile and contemptible cultural misinformation.

Parts of this bulletin borders in the insolence due to a firm embedded possession of a negligible idiosyncratic obscurantism of and intellect frankly distressing.  Perhaps this banner is appropriate for those of lightweight discernment and a tremendous lack of distinctive culture erudition, because for the better informed, it is not.

For the record; among the indigenous voices of the Chilean toponymy is the word Pisagua, the same place named in the pamphlet.  The great legacy of names assigned to places, deeds, entities, things, objects, customs and history that our ancestors left us, are based on ancient non-phonetic alphabet patois, which some date back more than 10,000 years.  These old dialects which not only engulf the Chilean territory, but also the majority of the rich and extensive South American language toponymy; as rudimentary as these tongue-dialects may have been.

In many cases there are words and phrases of dialectical composition and integrated morphology such as the word "Pisiyaku".  This mythical Andean word of the region of the Qollasuyu, which is the region of the Aymará States located in the South of Perú, Bolivia, Chile and Argentina; combines two words: "pisi" from the Quechua meaning "little"; and the word "yaku", also from Quechua which means "water".  Later, this word became Pisagua.  The perpetrators of the assassinations of these words were the majority of the Spanish colonists and conquistadors who were pushed by the poor and backward intellect of the era, and dragged by the urgent lack of civility of their acts.  They spearheaded the conscious and systematic destruction of identity, scientific insight, traditions, worldview, local customs, history, organizational readiness, economic models, and rites of the Andean religions; and as a result it of this, the voice "Pisagua", which actually means "little water", was aborticide.  "Pisagua" is also an archaic but accredited language of Perú, also known as "Pisabo" or "Pisahua".

Within a grandeur of ignorance and cultural insensitivity, your writer tries to explain a term of perhaps several thousand of years older than English and Castellano, a word from languages of exercise and culture cultivated for millennia, with a neotongue which is a subgroup of West Germanic dialects which include German, Yiddish, low German, Dutch, the Afrikáansy and the Frisian; early proponents of the protoenglish, a language of phonetic alphabet of approximately a mere 1,500 years old.

Furthermore, with  subjective, amateurish, and haphazard in quality and coverage, this light stringer "translates" the word Pisagua as "piss", a fouled word from English, and "agua", Castellano for water.  Moreover, Castellano is a language that she lightly and boorishly calls "Spanish".  To set the record straight, the so called "Spanish" language doesn't exist.  The name of the tongue is CASTELLANO.  As such, we do not speak "American", the name of our language is ENGLISH.  On October 12, 1492, Don Cristóbal Colom, and not Colón, who was Mallorquín and not Italian or Genovese as the unacquainted still believe; arrived in the Americas, and upon arrival he placed the onerous Flag and the Coat of Arms of Castilla (Castile) in the ground of the newly discovered lands to claim possession for the Crowns, simply because Spain did not exist yet at that time.  The "Spanish" did not come to the new continent, the Castilians (Castellanos) and the people of Aragón did; from the Kingdoms of the Queen Isabel of Castilla, Queen of Castile and León; and Ferdinand the Catholic, King of Aragón, Sicily, Naples and Valencia. 

Moreover, when the Englishman arrived to North America circa 1607 in what it is now The United States, there was a linguistic stock of approximately 1.500 native vernacular  languages; some still in use today, and nearly everyone of them, older than English and Castellano.

There is a discipline called "Science of Humanity" which has its origins in the very humanity of man, in natural sciences and in social sciences.  The essence of this science has been since its birth and tradition, a cross-cultural comparison which its educational relativism has become the canon of research.  The name of this science is Social Anthropology; which encloses subjects such as Cultural Anthropology, Physical Anthropology, Archaeological Anthropology, and last but not least; Linguistic Anthropology.  Being at least slightly informed of this before contaminating clean paper with nonsense ink it is a basic element to qualify as Homo Sapiens, and allows us to leave behind the struggle of walking erect .  

Worst of all my dear Editor; and I write this stern letter to you because I love The Washington Post, and I would like for it to keep its well regarded and rightfully earned reputation, but with journalism of such temperament it seems to me that almost anyone would qualify to make a publication without a minimum, at least lightweight examination of cultural safeguards, or with the slightest intention to exercise some civilized restrain.  This is one of the first mistakes some newspapers make to initiate their way into mediocrity and, ultimately end up being a mephitic vassal of the toilet.

With this, let me assure you Mr. Editor that The Washington Post is by no means, or in any way in this path by a long shot, and that I would like for it to be kept that way.  Your prestigious newspaper doesn't need garbage like this.  I apologize for the ruggedness of my language and for the frankness of my attitude.  The only excuse I can offer is that English is not my first language -phonetic one that is- and also; because I am a simple and unfussy citizen with some global cultural awareness, discretion, and respect.  I took some time to write this letter to you because I was cooling off...

Thank you,

Rodrigo A. Guajardo
Washington Post reader.

jueves, 1 de noviembre de 2012

Pasajes - Emil Zátopek


Paavo Nurmi, Emil Zátopek, Peter Snell, Kipchoge Keino, Sebastian Coe, Saïd Aouita, Noureddine Morceli, Haile Gebrselassie, Hicham El Guerrouj, Kenenisa Bekele, Abebe Bikila... 

Éstos son algunos de los nombres que pertenecen sin debate a la lista de los más grandes corredores de distancias; pero para mí el nombre que brilla por sobre los otros y sin quitarle ningún mérito a los demás, es el nombre: Emil Zátopek

Maratón

Antes de comenzar a visitar la vida de Emil, veamos un poco de dónde sale este nombre Griego con el que se ha bautizado una carrera moderna.  La historia de esto es complicada como la economía Griega contemporánea, pero con un poco de atención y paciencia, dilucidaremos sus orígenes.

El nombre Maratón proviene de la leyenda de Filípides, un mensajero griego bueno para correr.  Según cuenta la leyenda (y los Griegos eran maestros para contarlas) Filípides, un hemerodromo(1) Ateniense que según la leyenda y los testimonios de Plutarca,  fué enviado desde el campo de batalla de Maratón a Atenas para llevar las noticias de que los Persas, en su primera invasión a Grecia encabezados por el Almirante Datis y el General Artaphernes, habían sido derrotados en batalla.  La batalla ocurrió en Agosto o Septiembre del año 490 antes de la invención del cristianismo.  Filípides corrió 42.195 kilómetros sin detenerse ni para echar la corta.  Según Heráclides Ponticus (y otros novelistas de la época) cuando Filípides llego enfrente de la Asamblea Griega que estaba esperando ansiosamente por noticias del frente de batalla,  exclamó: "νικωμεν' (nikomen)", ¡Hemos ganado!  Acto seguido se murió completamente.  ¿Qué cosas, no?

(1) Hemerodromo era un correo Griego, es decir, un mensajero que llevaba misivas entre varios puntos del Imperio a pié y corriendo.


(*) Clarificación:

Un colega que yo clasifico como a un Scholar me ha suministrado adicional data que aclara mas el proceso de la configuración del nacimiento de "La Maratón", la que por razones prácticas y técnicas resultó ser en lo que es hoy.

De: Manuel Rodríguez Álvarez (Editada por claror)

"Su origen [La Maratón] se encuentra en el mito de la gesta del soldado griego Filípides, quien en el año 490 a. C. habría muerto de fatiga tras haber corrido unos 40 km. desde Maratón hasta Atenas para anunciar la victoria sobre el ejército persa.  En realidad Filípides recorrió el camino desde Atenas hasta Esparta para pedir refuerzos, lo que serían unos 240 kilómetros [De acuerdo a Google Earth, la distancia es de 153.3 km.; pero esto es usando distancias directas.  La distancia actual corrida por Filípides sin tener caminos apropiados fué probablemente alrededor de 240 km.].  Aún así, el mito ganó mucha popularidad sobre lo que realmente sucedió, y en honor a éste se creó una competición con el nombre de "Maratón", que fué incluída en los juegos [Olímpicos] de 1896 de Atenas inaugurados por el Barón Pierre de Courbetin.

En estos primeros Juegos Olímpicos el gran héroe fué el ganador de la prueba de Maratón, un vendedor de agua griego llamado Spiridon Louis, que fué seleccionado casi por obligación por un oficial del ejército griego.  Antes de la salida permaneció dos días en oración y ayuno.  Al final de la carrera entró en solitario por la meta para delirio de sus compatriotas, salvando así el honor Helénico, dado que fué el único triunfo griego en una prueba de atletismo en estos juegos.  Esta victoria lo convirtió en una persona rica; incluso un carnicero se ofreció a darle carne de por vida y un zapatero a calzarle.  Murió sin faltarle nada.

Los 42.195 km. por los que hoy día conocemos el Maratón datan del año 1908, cuando se celebraron los Juegos Olímpicos de Londres y la reina [La Reina Alexandra Caroline Marie Charlotte Louise Julia de Dinamarca, casada con el Rey Eduardo VII del Reino Unido] estableció, sin quererlo, esta distancia como la distancia oficial de la carrera de resistencia por antonomasia.  Esta distancia es la que separa la ciudad inglesa de Windsor del estadio White City, en Londres.  Los últimos metros fueron añadidos para que la final tuviera lugar frente al palco presidencial del estadio.  La distancia quedó establecida definitivamente como única oficial en el congreso de la IAAF celebrado en Ginebra en 1921, antes de los Juegos Olímpicos de París 1924." 

¿Qué cosas, no?


La Maratón fué uno de los originales eventos al comienzo de los juegos Olímpicos modernos en 1896, pero estos juegos Olímpicos se realizaban consuetudinariamente en Grecia desde el año 776, también antes de la invención del cristianismo.

De vuelta a Emil

El corredor de largas distancias Emil Zátopek, nació en Kopřivnice, un pueblito en la región de Moravia-Silesia en Czechoslovakia el 19 de Septiembre de 1922, cuando Czechoslovakia era un país sin quebrarse completamente todavía.  Emil nació en el día en que se celebra la Parada Militar en Santiago de Chile, revista con la que se conmemoraban las fiestas de una merecida Independencia conquistada y ejercida con sangre, y auspiciada por el valor de sus ciudadanos durante el 18 de Septiembre del año de Su Majestad de 1810(2).

(2)  Muchos no saben que el Rey de España en 1810 no fué Carlos IV ni el abdicado Ferdinando VII, sino que José Napoléon Bonaparte, el hermano mayor de Napoleón I de Francia, quien lo hizo Rey de Nápoles y Sicilia (1806-1808), y después lo coronó Rey de España y de Las Indias como José I de España (1808-1813).  El sobrenombre de José Napoleón en Nápoles y Sicilia era: "El Intruso", y en España: "Pepe Botella".

Aún se discute mucho sobre de que Emil fué el séptimo de ocho nacidos, o de que fué el sexto de siete.  En cualquier caso, Emil fué el penúltimo nacido en la prole de esta económicamente modesta familia.  Emil tuvo que empezar a trabajar a los 16 años de edad en una fábrica de calzados en Zlín, a orillas del rio Dřevnicer en lo que era el Imperio Austro-Húngaro, llamada Bata; para ayudar a la familia.  Ese nefasto año su país fué ocupado a la fuerza por el ejército Nazi alemán dirigido por Adolfo Hitler, el triste hombrecillo aquel del bigote subdesarrollado y sin personalidad y que se peinaba con un bistec (1938).

Poco después de comenzar a trabajar, el jefe de Emil, un hombre sumamente estricto, seleccionó cuatro muchachos al azar -entre ellos Zátopek- y les ordenó participar en una carrera.  Zátopek protestó enérgicamente alegando de que él era muy delgado y no servía para correr, así que el entrenador lo envió a hacerse un examen médico.  Después de los exámenes, el médico dictaminó de que Emil estaba en perfecto estado de salud, por lo tanto, se vió obligado a participar en la carrera que fué de 1.500 metros.

Una vez terminada la carrera donde clasificó segundo en un grupo de cien corredores, Emil Zátopek expresó de que cuando comenzó a correr, de pronto sintió el ánimo y la necesidad de ganar la carrera, y a pesar de no haber ganado, ésto fué lo que lo impulsó a dedicarse a correr.  Desde ese momento tomó en serio su nueva afición y se inscribió en un club atlético local del cual no sé su nombre, donde desarrolló su propio programa de entrenamiento modelado sobre lo que había leído y aprendido del olímpico Finlandés Paavo Johannes Nurmi; su héroe de la época y el poseedor de nueve medallas de oro y tres de plata.  

Apenas habían pasado cuatro escasos años desde que Emil se embarcó en esta "carrera", en 1944 rompió los récords checoslovacos en 2.000, 3.000 y 5.000 metros.  Casi al final de la guerra se incorporó al ejército Checoslovaco, en donde sus superiores conocedores de las habilidades deportivas de Emil, poco a poco le fueron dando más tiempo para que pudiese implementar su régimen de entrenamiento, el que era de una rigidez y una demanda  extenuantes.  Sus esfuerzos pagaron bien porque fué seleccionado para el equipo nacional Checoslovaco para el Campeonato Europeo de 1946, donde finalizó quinto en los 5.000 metros, quebrando su propio récord nacional de 14:50.2, cubriendo la distancia en solo 14:25.8.

La primera vez que Emil Zátopek atrajo la atención internacional fué en 1946, cuando aún siendo un soldado del ejército Checoslovaco, se fué en bicicleta desde su cuartel en Praga hasta Berlín -un poco más de 350 kilómetros- para entrar en la carrera de 5.000 metros en los juegos acaecidos durante la ocupación de las Fuerzas Aliadas de Ocupación en Europa.  Prácticamente se bajó de la bicicleta para entrar en la carrera.  ¿Qué cosas, no?

Emil Zátopek se hizo irremediablemente famoso en Helsinki, Finlandia en 1952 donde ganó los 5.000 y los 10.000 metros planos, pero su fama se acrecentó como masa con exceso de levadura y polvos para hornear cuando unos escasos minutos antes de que comenzara la Maratón, se decidió a competir en ésta sin haber practicado nunca en su vida para semejante prueba.  Por supuesto que ganó la medalla de oro, y sus excitados y enardecidos hinchas y compatriotas le bautizaron como "La Locomotora Checa".

En 1954, Zátopek fué el primer atleta en la historia moderna de las Olimpíadas en quebrar la barrera del minuto 29 en los 10.000 metros.  Tres años antes, en 1951, Emil quebró la barrera de 1 hora para la carrera de 20.000 metros (59:51.8).  Por estas hazañas y el despliegue extraordinario de su capacidad de corredor de largas distancias, es ahora mundialmente considerado como uno de los corredores más extraordinarios que ha producido el siglo XX, junto con sus heterodoxos y brutales métodos de entrenamiento.

Emil Zátopek también se le conoció en los círculos deportivos y de entrenamiento como "El Checo Rebotador" debido a su peculiar y desgarbado estilo de correr.  Cuando se entrenaba, corría dando unos brinquitos como si fuese a saltar, pero no saltaba nunca, entonces parecía que iba dando botes por la pista.  Si Emil hubiese sido Cordobés o Sevillano y hubiese entrenado a lo largo del río Guadalquivir que está a un corto trote del Golfo de Cádiz; en su correr estoy seguro de que habría dado saltitos jabonados de delfín.  Emil valoraba más substancia por sobre estilo.

Emil continuó experimentando constantemente con su distintivo sistema de entrenamiento a través del cual desarrolló lo que llamamos hoy el "entrenamiento interválico" (lean bien esta palabrita, por favor), que es una técnica para incrementar y elevar el nivel de producción de estamina.  Esto consiste en alternar meticulosamente actividades de alta exigencia con otras de menor demanda física.  En el caso de Emil, éste hacía intervalos entre correr a máxima velocidad por un trecho, y seguidamente correr a menos velocidad por otro trecho; y hacía esto hasta que los hongos dermatofitos que vivían entre los  dedos de sus pies pedían misericordia.  Al comienzo los otros atletas se burlaban de su sistema de ejercicio pero los claros e innegables resultados de éste eventualmente asentó el sistema de Emil como uno de los cimientos infaltables en los programas de entrenamiento y de ejercicio de la gran mayoría de los atletas contemporáneos.

Emil Zátopek se jubiló como corredor de distancias en el año 1958, pero permaneció como un popular héroe de su país hasta el día de hoy.  En 1948 se casó con Dana Ingrova Zatopkova, una medallista de oro olímpico en el lanzamiento de la jabalina, quien lo tuvo en la mira y a tiro de jabalina durante todo el matrimonio.

Siendo un héroe en su país natal, Emil Zátopek fué una figura bastante influyente en el Partido Comunista de Checoslovaquia, pero por gravitar su preferencia sobre el ala Democrática del partido, en 1968 fué despóticamente desposeído de su rango, y luego expulsado del Ejército y del Partido.  No contentos con esto, las sucias alimañas políticas le robaron todos los cargos importantes que había conseguido en base a su propio mérito y esfuerzo, y fué forzado humillantemente a trabajar en una serie de posiciones inferiores,  peligrosas y sin importancia, como por ejemplo tuvo que servir de obrero en las minas de Uranio, tuvo que recoger basura en las calles de Praga, y fué obligado a cavar pozos en medio del barro.   El 9 de Marzo del año 1990, Zátopek fué rehabilitado por el disidente Václav Havel, Presidente de la República Checa (Feb. 2, 1993 – Feb.2, 2003), quien tenía una conciencia mucho mejor y más alta, y ciertamente más limpia que la de la gran mayoría de sus pseudo-ciudadanos y colegas políticos merecedores de navegar en aquel triste buque manicero neoyorquino.

Para la irreparable pérdida y desgracia del mundo olímpico, "La Locomotora Checa" Emil Zátopek murió en la ciudad de Praga a la edad de 78 corridos años, después de haber batallado largamente con una enfermedad, para finalmente sucumbir a un derrame cerebral.  Fué internado en "condiciones muy serias" en el Hospital Central Militar de Praga el 8 de Noviembre del año 2000 desde donde inició su última carrera hacia el infinito.

Sus funerales se celebraron en el Teatro Nacional de Praga al que atestaron innumerables personalidades del mundo deportivo internacional en el año 2000.  Póstumamente fué galardonado con la medalla "Pierre de Coubertin" en Diciembre de ese mismo año.  Pierre de Frédy, Barón de Coubertin fué un brillante Educador e Historiador francés quien fundó el Comité Olímpico Internacional.  La estatua de Emil Zátopek es la del único atleta olímpico exhibida en el Museo Olímpico Suizo de la ciudad de Lausana, una ciudad de la región de habla francesa de Romandy, ciudad de origen Romano, en el Oeste de Suiza.

Cada vez que observo los juegos olímpicos y veo a los esforzados corredores de largas distancias, no puedo dejar de pensar en ese titán de travesías que ya no corre más por las pistas olímpicas de tartán ni por los senderos de este planeta, pero de quien aún vislumbro el brillo de sus doradas y heroicas medallas.

Gracias y descansa en paz "Locomotora Checa".


El Loco

lunes, 1 de octubre de 2012

El Tiempo


Conversaciones con Bering Comparini

Este es un extracto arbitrario y resumido de las hilvanadas conversaciones notadas entre mi compañero de colegio Bering Comparini y yo, que comenzaron en una de esas extraviadas y soñolientas mañanas en que ventilábamos nuestras imaginaciones y ejercitábamos nuestros cerebros. 

Todo comenzó un día durante una inocente conversación en Skype acerca del valor de la existencia en referencia a lo que actualmente existe en yuxtaposición espacio-temporal y en paralelo a lo no contractual.  En otras palabras, nuestra cháchara incluía todo lo físico y metafísico, lo abstruso y lo simple, lo filosófico y lo natural, lo sobrenatural y lo imaginativo, la protociencia y la pseudociencia, lo real y la quintaesencia del creacionismo pseudoclásico.

¿Por qué entramos Bering y yo este tipo de conversaciones tan conjeturales?  La respuesta es muy simple: los dos somos locos.

Advertencia

El contenido de este escrito se soslaya al sesgo en manifiesta contra de la imaginaria línea de la cordura, y se disuelve en la lógica aplicada desde un aspecto nomotético Renacentista.  Leer este escrito de inclinaciones lacrimógenas le pude causar estitiquez mental, diarrea espiritual, derretimiento doctrinal intelectual, dolencia lógica, tortura silogística, atrición creacionista, deterioro del Sensus Communis del que hablan Aristóteles y Cicero, y hasta le puede reducir severamente la distancia del Cerínter(1).

(1) El Cerínter es el vector de la distancia física directa entre el cerebro y el esfínter del ano.  Hay muchos que no guardan mucha distancia entre las válvulas de acepción y los obturadores de salida.  Durante la Antigüedad, en los Escritos Cuneiformes a las personas con falta de distancia Ceríntera se les denominaba "Dryadalis Mentalia".


De vuelta en materia

Como mencioné anteriormente, todo comenzó inocentemente con una casta pregunta de Bering que fué el detonante suficiente para desatar una enriquecedora y profetal discusión acerca del misterio que ha anonadado al Homo Sapiens desde que hablaba Akkadiano, Eblaite, Elamita, Hitita, Ugaritic, Luwuiano, Hattic,  Urartian, y Castellano.  Las otras lenguas vinieron después, y aún se sigue hablando de esto.


Bering:

Rodrigo, ¿te has preguntado alguna vez sobre el entresijo de la existencia?. 

Rodrigo:

¿Qué clase de existencia, Bering?  Porque las hay muchas..  como la existencia de predicado, la semántica, la existencial, la ideológica, la metafísica...


Bering:

No, me refiero a la existencia referente al sentido.  ¿Cuál es la objetividad cierta de las afirmaciones acerca de la existencia?  Tenemos muchas categorías, símbolos, conceptos  y abstracciones que usamos sueltamente para articular nuestro conocimiento acerca del mundo, de la historia, y de las cosas que existen.


Rodrigo:

Bering, yo creo que la existencia es temporal y no existe.  El pasado no existe, y el futuro tampoco existe, lo único que existe es el efímero presente.  Quizá debamos mirar hacia algo de existencia perpetua...  ¿Quizá el Tiempo?


Bering:

Humm...  pues sí.  Lo fenoménico de esto es que la existencia no es nada más que el aspecto con que las cosas se manifiestan ante nuestros sentidos, por lo tanto, esto puede cambiar y dejar de existir...  Humm... ¿el tiempo, ah?  ¿Algo así como el noúmeno?


Segundo plano:

Jí, jí, jí... (risita sonora)


Rodrigo:

Creo que sí.  Creo que más que la existencia, el tiempo es algo así como la intuición intelectual que transciende la existencia.  La existencia nace y muere con el Hombre, el tiempo transciende sin necesidad del Hombre.


Bering:

Entonces la existencia es la consciencia y existe porque el hombre existe, por lo tanto la existencia no es absoluta.  Podría catalogarse como un concepto en que el hombre posee una esencia eterna e inmutable de un ser "posible", que puede "existir" en el mundo.  Entonces cada uno posee una existencia diferente y permutable...


Rodrigo:

Tal vez Bering, pero la existencia es finita y delimitada, no se transmuta ni cambia, y no admite representantes, ¡por eso es que el creacionismo es falso!


Bering:

¡Apaga el ventilador que nos vas a ensuciar a todos!


Segundo plano:

Jí, jí, jí... (gorgoritos de risa sonora)


Bering:

¿Quién se ríe?  ¿Hay una risa por ahí?


Rodrigo:

Sí, es mi hija Giuliana que se ríe.  Está mirando unos videos cómicos en su computador con sus audífonos.  – ¡Gigi! (en Inglés)  ¡No te rías tan fuerte!


Segundo plano:

Oooops!  Sorry!


Rodrigo:

Bueno, se declara día de paz para todos los curas degenerados, los abogados deshonestos, y los políticos falsos, dignos grumetes de aquel triste buquecito de Nueva York.


Bering:

Rodrigo, ésa es la clave, lo que existe es el tiempo.  La nada es lo que está fuera del tiempo.  La conciencia del tiempo más allá de la propia inmediatez de la existencia es la diferencia fundamental del hombre con respecto al resto de las criaturas del planeta .

Me has creado una nueva línea sobre la cual pensar sin la asistencia del lenguaje matemático (que en mi caso estoy al margen) el tiempo es la definición y medida de todo lo reconocible; nada escapa a él.

El nuevo y viejo anhelo de escapar al tiempo, "la inmortalidad"; es una definición exacta de la divinidad.  Iremos pensando sin poder parar el tiempo.


Segundo plano:

Jí, jí, jí... (risita sonora otra vez)


Rodrigo:

Me alegro de haberte inspirado Bering, y de paso poder haberte creado una nueva línea de pensamiento para desarrollar; sin la ayuda de las ordenadas y exactas matemáticas.

Pero, ¿qué es el tiempo, Bering? ¡He ahí la cuestión mi amigo!  A la pregunta le cuelgan jirones de tontería y de obviedad porque TODOS saben lo que es el tiempo... pero, ¿lo saben realmente?  Veamos...

Quizá el tiempo; ese material hecho de pensamientos, de conceptos, percepciones y principios, sea solo el progreso continuo e indefinido de la existencia real, y quizá sea una larga sucesión de todos los acontecimientos que ocurrieron, ocurren, y ocurrirán en una imparable sucesión de momentos irreversibles, siendo el tiempo una constante eterna y axiomática de cambio infinitamente inmutable que nos sigue desde el primer yoctosegundo, pasándonos velozmente a través del presente, y perdiéndose en el infinito futuro donde no lo veremos nunca jamás. 

Y contrario a las creencias religiosas que le adjudican a un "hombre especial" las características de PRINCIPIO y FIN: "soy el Alfa y el Omega"...  El tiempo no puede ser ni el Alfa ni el Omega porque éstas restringidas medidas son demasiado finitas: una es un comienzo arbitrario y la otra, el fin arbitrario.  ¡Si hay un principio, la eternidad no puede existir! ¡Ahí terminan definitivamente! El tiempo no tiene ninguno de estos cotos porque es eterno; sin principio ni fin.

¿Filosófico dirás, Bering?  Ésta es una afilada pregunta con más filo que sófico...

Ese pequeño gusanito que se arrastra estentóreamente por la tierra de este planeta y al que llamamos generosamente "hombre", se empeña en ordenar y medir al tiempo con una increíble cantidad de componentes ilusorios, reales, y de muchas otras distintas medidas con las que quiere organizar su lógica y ordenar los innumerables acontecimientos. 

Y se entretiene rompiéndose la cabeza comparando los lapsos de las efemérides, y los intervalos cronológicos entre dos puntos, y se impone el finito gravámen de ponderar lo infinito y lo imponderable; asignándole repertorios misceláneos de medidas de cambio en empíricas cantidades asociadas con un material real, o con medidas sumidas en la experiencia consciente y retórica.  

Y esto no tiene nada que ver con la VERDAD.  Y la VERDAD de hoy es real, pero la VERDAD del pasado y del futuro no son más que PROBABILIDADES.  Al final, son todas alegorías; simples grafemas de logogríptica semántica.


Bering:

Pero, ¿qué límites hay?  Por ejemplo, en las matemáticas el concepto de un "límite" se utiliza para describir el valor que una función o una secuencia de "enfoques" de un índice de acontecimientos que se acercan a algún valor final.  Entiendo que los límites son esenciales para el cálculo y el análisis matemático en general; y también se utilizan para poder definir la continuidad en derivadas, integrales, etc.; pero en esto del "tiempo" no hay nada de eso....


Rodrigo:

Esto es porque las matemáticas se limitan (entre otras cosas) a los Espacios Topológicos, los que son simplemente estructuras matemáticas que permiten la definición formal de conceptos como la convergencia, conectividad y continuidad; todo esto nacido en la teoría.  El tiempo no tiene límites.  Los "limites" son un pobre concepto de nuestras distorsionadas mentes que quieren entenderlo y explicarlo todo en un patético esfuerzo por mantener un control inasible.

Al hombre le encantan los límites.  No puede vivir sin ellos.  Los límites les dan "categoría".  Lo limitamos todo, sin excepción alguna: tierras, países, derechos, libertades, futuro, sueños, amor, comportamiento, dicción, vida y tiempo; y siempre queremos establecer límites arbitrarios como el Origen y el Apocalipsis; y hasta les asignamos sexo: "El Padre Tiempo". 

Y asombrosamente usamos nuestras ciencias para encasillar al tiempo en un lugar, en una cajita, y a pesar de que es eterno, lo queremos encasillar en un "momentico" como diría "Tico".  Inventamos el "segundo" usando el veloz intervalo en la velocidad de la radiación emitida por los átomos del alcalino metal Cesio, interrumpida rutinariamente por un celular orificio en una placa de plomo.  ¡Y hasta inventamos el opto-cronómetro!  Sin esto ser suficiente, entonces nos fuímos en pos de inventar el "reloj biológico"...  Ridículo, pero cierto; ingenioso y brillante también, y todo esto para el confort de nuestras conformantes mentes que atentan explicar lo que es a veces;  inexplicable.  ¿Qué cosas, no?


Bering:

Entonces "la inmortalidad" de la que hablaba antes no es realmente inmortalidad, o una  definición de la divinidad, sino otro artilugio para explicar y apaciguar la glotonería de límites de nuestras complacientes e intratables naturalezas.  Tú dices que el tiempo transciende sin necesidad del Hombre, por lo tanto, ido el hombre, ida la divinidad e ida la inmortalidad.


Segundo plano:

Mas risillas estridentes...


Rodrigo:

¡Eureka!  La inmortalidad no existe porque todo lo que muere ya es inmortal.  Para morir hay que nacer y para nacer hay ya que estar muerto o no existir, y lo muerto o no existente no puede morir, por lo tanto existe solo la mortalidad.  ¡Ni las ideas son inmortales!

La inmortalidad ha tratado de ser inmortal desde tiempos "A".  Les preocupó a los Griegos, a los Budistas, a los Cristianos, a los Hinduístas, a los Islámicos, a los Judaístas, a los Shintoístas, a los Taoístas, a los Zoroastroístas; y lo mas cómico de todo esto, es que todos ellos y sus corrientes de límites han incluso desarrollado unas curiosas y creacionistas "Éticas de Inmortalidad".  Como nadie ha podido conseguir una explicación lógica o cuerda para la inmortalidad, inventaron el "Más allá", el "Después de la Vida", la "Otra Vida", "La Reencarnación", y hasta tienen paradas de descanso como el "Purgatorio", lo que tampoco trabaja.  Si esto no es ridículo, no sé lo que es... Y yo que pensaba que el "Tony Caluga" era cómico...  ¿Qué cosas, no?


Bering:

Pues bien, entonces el "tiempo" es más que una invención nuestra, es una dimensión que usamos en la cual los eventos pueden ordenarse entre el pasado, el presente y el futuro, y que también la usamos para medir las duraciones de los intervalos entre los acontecimientos.  Si esto es así, aquello de que "Soy, luego existo" es un concepto vanguardista y filosófico bastante reducido... porque los "presentes" y los "pasados" con respecto al "tiempo" son muchos.  Ambos tenemos un pasado y un presente, pero mi pasado no es igual al tuyo a pesar de que el "pasado" del planeta es congruente para los dos, y el presente mío, a pesar de ser simultáneo al tuyo, es completamente diferente; ninguno de ellos es parecido al otro.  Si le sacamos estos tapujos al "tiempo" el tiempo es sin duda mortal, pero es eterno.  ¿Estoy perdiendo mi "tiempo" aquí?


Rodrigo:

"Pienso, luego existo" debería ser, lo que para la mayoría de los Homo Sapiens es, "Existo, y a veces Pienso".

El tiempo es lo único que es común a todas las cosas del universo, sin excepciones.  Nada más lo es; ni los dioses, ni el espacio, ni los conceptos, ni la cronometría ni la inmortalidad.  Todos los acontecimientos tienen una posición temporal con respecto al presente el que solo dura un yoctosegundo aunque nos parezca de una velocidad geológica; por lo tanto es también efímeramente transitorio y cambia inagotablemente.  Por eso es que no podemos zambullirnos dos veces en el mismo río, y cada paso que damos, es siempre único aunque transitemos siempre el mismo camino. 

El tiempo sabe más por viejo que por tiempo.   El tiempo es importante en todo, pero la definición de éste, construída en una forma parametrizable a todos los campos de conocimiento humano, definitiva y sin circularidad, nos sigue eludiendo magistralmente.  Por eso es que, mi querido amigo Bering, que te hablo tan desprendidamente de lo que pienso que es el "tiempo".

En algún momento de nuestra cuerda locura definimos al "tiempo" como una de las siete cantidades físicas fundamentales en el sistema de unidades que pretendemos sea universal y que sea capaz de "medirlo todo".  Así es como entonces utilizamos el tiempo para definir otras cuantías e integridades inmanentes como por ejemplo, la velocidad.  Me pregunto ¿cómo podríamos usar el tiempo para medir un pensamiento? 

Piénsalo...  Y después nos pondremos pitucos y esgrimiremos nociones e ideas como el espacio-tiempo o el espacio-crono-temporal, y con estas rudimentarias herramientas pondremos en duda el cosmos, y enredaremos la filosofía, y nos haremos parte de la estructura fundamental del universo, y las usaremos para embutirnos en una dimensión desconocida en la osada inmensidad del infinito proceder humano que se atreve insolente inventar cosas como "universos paralelos", "reencarnación", "viajes astrales", las divinas "sopaipillas pasadas", el omnipotente  "mote con huesillos", los paradisíacos "cuchuflís", y la edénica Caleta Tortel.


Bering:

¿Cómo conviven el tiempo y la mortalidad?  Si el tiempo es inmortal, y la mortalidad una realidad cronológica del tiempo, ¿entonces nos empeñamos en la inmortalidad para no dejar mortales a nuestros recuerdos a merced del paso del tiempo?  Quizá sea cierto aquello de que tratar de entender al tiempo es como querer entender a una suegra... y la inmortalidad solo tiene valor porque existe la mortalidad.  ¿Cómo es que dices tú..? ¿Qué cosas, no?


Rodrigo:

El tiempo solo tendrá sentido mientras exista la vida.  El "tiempo" adquiere valor para nosotros solo cuando envejecemos, antes de esto; nunca nos importó, y todo esto simplemente porque mientras nuestra edad avanza, nuestro "tiempo" se torna cada vez más cuantificable y entonces se vuelve personal y subjetivo.

Según la Teogonía de Hesíodo, del alegre himeneo entre Gea-Tierra y Urano-Cielo nacieron doce hijos.  Estos eran seis mujeres: Tea, Rea, Mnemosine, Temis, Febe y Tetis; y seis varones: Océano, Ceo, Crío, Hiperión, Japeto y el pequeño Cronos-Tiempo, el menor y el más terrible de todos ellos.

Además de los anteriores, Gea y Urano, procrearon a los Cíclopes, esos hombrones grandes de un solo ojo, y también a los Centímanos, de cincuenta cabezas y cien brazos.  Obviamente no había control de la natalidad en esos tiempos. Conforme iban naciendo sus doce primeros hijos, Urano los regresaba al vientre materno, con la finalidad de quedarse con el poder para él sólo.

Pero, cansada y ofendida, Gea decidió detener a Urano y formando una hoz con un duro diamante se la presentó a sus hijos pidiendo ayuda para detener al cruento dios.  Todos ellos salvo el menor, se aterrorizaron y se negaron a participar; por lo que Gea le entregó el arma a Cronos y lo ocultó para que emboscara a Urano-Cielo.

Cronos esperó pacientemente desde su escondite el momento oportuno para vengar las injurias cometidas contra su madre, y aprovechando el instante en que Urano-Cielo yacía descansando y durmiendo sobre su cama, salió furtivamente desde su escondite y rápidamente castró a su padre arrojando los genitales en el mar.

Como éstos (los cojones) aún tenían la capacidad de engendrar, de las gotas de sangre que cayeron sobre el cuerpo de Gea-Tierra, nacieron las Erinias, los Gigantes y las Ninfas, y de la espuma que se formó en el mar, nació Afrodita.  Entonces los Griegos, y nadie más que los Griegos son los culpables de la invención del tiempo.


Bering:

Y para tí Rodrigo, ¿qué es el "tiempo"?


Rodrigo:

El "tiempo", mi querido amigo Bering; es la sola satisfacción de nuestras animadas conversaciones, la brillante candidez de nuestras ideas, lo efímero y temporal de nuestras aflicciones, nuestras percepciones del bien y del mal, nuestras intuiciones acerca del futuro y del pasado, nuestras apreciaciones de realidad y fantasía; es el peso de nuestro humor, la solidez de la lealtad, y es la realidad del último segundo de nuestras vidas; tiempo es lo que cambia y se multiplica para que la Eternidad se quede en un estado simple; pero más que todo esto y por sobre todas las cosas del universo, para mí; el "tiempo" es cuando veo en mi pantalla de Skype, la cara esa tuya que aún vibra inquieta e impaciente con los valores que vivimos y servimos, y que se manifiesta con los simples placeres de la vida, tan simples, como una sincera y franca sonrisa; y también "tiempo" es para mí el escuchar la descuidada y estridente risita de mi hija Giuliana María.  Esto, Bering, y nada más que esto; es el "TIEMPO". 


Bering:

Me quitaste las palabras de la boca.  Bueno, ya es "tiempo".  Hasta mañana Loco.


Rodrigo:

Hasta mañana, Bering.  Gracias por tu "tiempo" y el sacudón intelectual.


Segundo plano:

Jí, jí, jí... otra vez esa risita estridente y diáfana...  Es otra vez la risa de mi hija Giuliana pero que ahora me sonaba como un anuncio de que el final de nuestro tiempo se acerca irremediablemente, y el comienzo del tiempo de ella comienza también irremediablemente, irremediable como el tiempo...

Esa risilla me recordó que al tiempo no le importa si estamos apurados o nó, y también me recordó de que tengo que armarme de mi propio tiempo, y buscar motivos para la risa y la misericordia.  Además, tengo la risilla de Giuliana a mi lado.  Pues bien, tengo bastante.


El Loco